Aguacaterapia

Guacamole para la vida

InicioContacto

El cisne blanco y el desencanto empresarial

by | Jul 2, 2024 | Capítulos | 0 comments

Y sí, fui un Cisne Blanco en el insaciable mundo empresarial, tal vez no sea un concepto conocido por todos pero lo escuché en una entrevista y me identifiqué totalmente. He sido creyente de ese dicho: “El sol sale para todos”. pero ahora no lo sé, ¿en esta cultura marcadamente machista y llena de sesgos, el sol sale para todos, pero no para todas y menos para todes, cierto?

Todo empieza con esa primer ilusión de tener un trabajo, igual que los grupos musicales, empiezas a admirar personas, saber un poquito qué te gusta o no,  empiezas a buscar la ruta que quieres seguir y todo se vale, en mi caso, quería crecer y en 2015 no había muchas mujeres en puestos gerenciales en esa empresa.

Mi primer estrategia fue levantar la mano para todo, yo voy, yo lo hago, yo quiero, yo puedo, yo, yo, yo y así vas ganando esa atención, en ese entonces mi relación con mi jefe era muy mala, no tenía permisos, no tenía 1:1’s y todo era obedecer lo que el decía, el 99.9% era NO, no a nuevas ideas, no a nuevos proyectos, no a intentar nuevas cosas, no a implemetar, no, no, no, estaba muy frustrada y estuve a punto de renunciar, algo típico en mi, renunciaba cada que no aprendíia a lidiar con esas personas y así estuve renunciando unos 7 años, entonces no eran ellos el problema, tenía que aprender a lidiar con eso y en ese inter afortunadamente hubo cambio de jefes, así que tuve un nuevo jefe que me dejó ejecutar todas mis ideas y me fue muy bien, ahí ya tuve toda la atención y en el siguiente año me promovieron.

Pero para ese entonces, ya tenía muchos temas de salud, claro, no vas a tu cita con el ginecólogo en el periodo que debe ser, algo que antes comías ahora es imposible, empiezas a cargar pepto en tu bolsa, todo mundo trae riopan, duermes menos, y sí, el trabajo es 100% la prioridad, además eres joven, a dormir los muertos y fumando como si no hubiera mañana, simplemente había días donde no me podía detener, uno tras otro, tras otro, tras otro.

Es la primer señal de cómo fui dejando esas cosas pasar, en ese inter me quitaron un ovario porque no detecté a tiempo una infección en el DIU, días antes estaba en Monterrey y Morelos, solo sentía que no quería comer pero un día el dolor apareció y no me pude levantar, esa mini pausa me ayudó un poco a empezar a darme cuenta de las señales que enviaba mi cuerpo y cuestionar un poquito mi relación con mi forma de trabajar.

Empecé a convertirme en ese Cisne Blanco, impecable, maquillada, taconeada, perfumada, con una sonrisa, todo sí, te vuelves inagotable, disponible 24/7, aunado a que eres soltera y sin hijos, entonces se crea ese ambiente donde no puedes ser egoísta y ponerte encima de tus colaboradores que llevan la comida a la casa, que son la fuente principal de dinero y que tienen hijos, ¿ni siquiera te atreverías a cuestionar por qué el trato no es igual, o si? hasta parece que Dios te podría castigar.

Y así vas por la vida laboral, cuando ya te das cuenta que tu tolerencia, autoestima y paciencia está por los suelos, que ese speech de que tu cuerpo y salud es prioridad es mentira, y sí, como adultos somos responsables de nosotros mismos, pero da miedo perder tu lugar, da miedo pedir un descanso, da miedo pedir medio día, da miedo decir: ESTOY CANSADA.

Entonces te vuelves totalmente incongruente, ayudas a todos menos a ti, tienes tiempo para tu trabajo pero no tienes tiempo para ti, pagas el gimnasio al que no vas, estás en los eventos familiares pero en realidad no estás porque te encuentras pegado al celular mandando mails, llamadas o resolviendo cosas, y empieza el desencanto con el primer pensamiento: No me valoran. Y no, no tienen porque hacerlo porque para eso te pagan, pero yo no era capaz de negociar, no sabía cuánto vale mi trabajo, no era capaz de pedir un aumento, tenía ese sentir de agradecimiento perpetuo porque me promovieron y cuando te va cayendo el veinte, te das cuenta que prefieres que te den dinero sobre aplausos y felicitaciones.

Todo eso sin tomar en cuenta que cuando una mujer es promovida es por guapa, se acuesta con alguien, demostrar que no eres tonta y todos los comentarios negativos que se imaginen, muchas veces las mujeres somos demasiado crueles entre nosotras, hace falta esa sororidad y poder hablar abiertamente de todo esto sin sentir miedo o que es ridículo y así cortar el autoengaño que vamos generando: “Estoy bien”, “ando hormonal”, “ya me va a bajar”, “perdón por el drama”, “creo que exageré”, etc.

Si te sientes así, no dejes que siga pasando el tiempo, no tengas miedo, ponte perri y tú empieza a darte ese valor y ese tiempo, los momentos perdidos ya no van a regresar, pero puedes empezar por hacer esos cambios hoy y poner límites, siempre va a haber mucho trabajo y espero que esa tendencia insaciable de las empresas de solo pedir más y más acabe pronto, que empecemos hablar de ese agotamiento, de esa falta de equidad y empecemos a generar ambientes sanos y recompensas que permitan mejorar las condiciones de salud física y mental.

Te abrazo,

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.